Share

Si tuviera que poner una fecha al nacimiento de la marca, sería verano de 2016.

Es verdad que en estos dos años ha ido evolucionando y convirtiéndose en lo que es ahora, pero la idea de crear algo y llevarlo a que fuese algo más que un simple entretenimiento, fue en ese momento.

Por poneros en situación, y así entender un poco mejor el origen y evolución de los acontecimientos, por aquel entonces yo vivía en Innsbruck (Austria) rodeada de montañas y de cosas y experiencias maravillosas que no podría enumerar en este post sin convertirlo en un monográfico…

Trabajaba como conservadora en un Museo y, pese a que el trabajo me gustaba, había dejado de proporcionarme los retos que yo buscaba en ese momento.

Empecé a buscar cosas que me motivaran y que pudiera hacer a ratos. Fue así como descubrí el CARVADO DE SELLOS. Me fascinó la técnica y me compré el material necesario para aprender. Al poco tiempo ya me había enganchado y decidí ir un paso más allá y buscar alguna aplicación práctica. Empecé a hacer postales, retratos, láminas… y entonces pensé que en TELA quedaría precioso.

Una tarde cualquiera, o LA TARDE (según lo quieras ver), encontré en un supermercado una maquina de coser a buen precio y acabó viniéndose a casa conmigo. Por el camino yo ya empecé a maquinar mil cosas y estuve segura de que en los próximos meses seríamos inseparables. Tan inseparables que le puse hasta nombre: ANTONIA, como mi abuela materna, la abuela de todas las abuelas. Era modista y tal vez os hable de ella más adelante.

Al día siguiente empecé a buscar patrones fáciles, compré algunas telas y después de llegar del trabajo me puse a buscar en internet si alguien había intentado trabajar las dos técnicas juntas. Mi sorpresa fue infinita cuando descubrí a grandes artesanas de todo el mundo que habían tenido la misma idea que yo y que ahora podrían servirme de profesoras y de inspiración.

Y a toda esta creatividad había que darle alguna salida. Más que nada porque yo no paraba de coser y de carvar y el espacio cada vez era más reducido en casa. Decidí entonces abrir una cuenta en Instagram y mostrar al mundo lo que estaba haciendo. Al principio con miedo, no te lo voy a negar.

Un buen día me contacta una tienda preciosa de Innsbruck y me dice que está interesada en vender mis productos. Claro, os podéis imaginar mi sorpresa y mi alegría. ¡No me lo podía creer! Y así, poco a poco fui creando la fantasía en mi cabeza de que esto podía llegar a ser algo más que mi distracción de las tardes.

De ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas, he tomado muchas decisiones importantes y mi vida ha cambiado totalmente.

¿Te gustaría conocer el resto de la historia? Estoy segura de que sí. Si fueras tú la que escribes, a mi me encantaría saber hasta el último detalle… Una, que es cotilla.

Un saludo,

Alicia

A %d blogueros les gusta esto: