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 Si me paro a pensarlo, mis talleres son trozos de CALMA.

Cada vez que hago uno, sin importar la temática, hay alguien que me dice cosas como que es terapéutico, que desconectan, que se relajan…

Me encanta que esto pase. Me encanta porque una de las razones por la que yo no paro de probar técnicas nuevas, de leer sobre ellas, de experimentar, es precisamente por eso.

 

Hay algo mágico en el proceso creativo. Da igual la técnica, dan igual los conocimientos que tengas sobre ella o lo bien o regular que se te den estas cosas. Se trata de crear algo con consciencia, de crearlo desde la calma y desde el alma.

El proceso de enseñar a los demás es muy gratificante para mí.

Nunca me imaginé que me sentiría tan cómoda y relajada transmitiendo lo que se. Quizá sea un cliché, pero creo que es porque yo también aprendo de mis alumnos. Aprendo maneras nuevas de entender los procesos, de hacer las cosas. Es muy bonito.

Las personas tenemos maneras diferentes de asimilar y de reaccionar al entorno y con lo creativo pasa exactamente lo mismo. Mi cosa favorita es el factor sorpresa. Cuando no sabes que va a pasar hasta que levantas una tela del agua, o un sello de la tela.

Escuchar las expresiones de emoción cuando algo os encanta o las de decepción cuando algo no os ha salido como esperáis es muy divertido y, además, nos enseña a tener paciencia, a buscar soluciones. A veces, ni yo misma se la razón por la que algo sale diferente a como espero y me gusta mucho tratar de buscar la solución en grupo. Igual tú ves algo que yo no y al revés.

Por todas estas razones (o emociones), he descubierto en las técnicas de estampación una manera de expresarme que me completa.

Cada técnica tiene unos procesos diferentes y eso hace que pueda conocer y poner en práctica bastantes cosas a la vez. Hay tantas y tan variadas…

Primero fue el carvado de sellos. Leí muchísimo, descubrí a auténticos genios del grabado que me inspiraron. Investigué con tipos de tintas, con diferentes superficies y acabados.

Gracias a ello, descubrí que estamparlos sobre tela era mi nueva cosa favorita en el mundo y ya no he podido parar. Además, mi lista de cosas favoritas va aumentando cada vez que pruebo algo nuevo: coser, carvar, entintar, descubrir / comprar / probar colores nuevos, tocar telas y encontrar la que me gusta para el próximo proyecto… Esta lista podría ser infinita, la verdad.

Mi última cosa favorita es el MARMOLADO TEXTIL. Si me sigues en Instagram (y lees lo que escribo) ya lo sabrás, pero a mí me gusta que quede claro lo que mola. Y esto mola un montón. ¡Es magia sobre el agua!

Con esta pequeña reflexión quiero invitarte a vivir la experiencia y a descubrir cuáles son tus cosas favoritas en el mundo. No hay nada más importante que encontrar lo que te hace vibrar, por minúsculo que parezca.

 

Un abrazo,

Aly